
En el mundo de la impresión 3D hay una pregunta que aparece constantemente, tanto en clientes como en personas que recién empiezan: ¿conviene hacerlo uno mismo o es mejor mandar a diseñar o imprimir a un profesional?
La respuesta no es blanco o negro. Depende del conocimiento, la experiencia y del tipo de proyecto que tengamos entre manos. En este artículo vamos a explicarlo desde nuestra experiencia real trabajando en impresión y diseño 3D.
El punto de partida: el conocimiento propio
El primer factor clave es simple: ¿sabés diseñar en 3D o no? Si no sabés diseñar, las opciones suelen ser:
- Buscar modelos en internet
- Comprar archivos ya hechos
- Encargar el diseño a un tercero
Cada una de estas opciones tiene ventajas y desventajas, pero hay algo que siempre se repite: mandar a diseñar algo lleva tiempo y tiene un costo.
Y acá aparece uno de los errores más comunes del rubro.
El diseño 3D siempre se tiene que cobrar
Muchos diseñadores 3D, sobre todo al comenzar, cometen el error de no valorar su trabajo.
Frases como:
- “Es algo simple”
- “No me llevó tanto”
- “No lo cobro porque es fácil”
son muy comunes… y muy equivocadas.
Aunque un diseño parezca simple, requiere conocimiento, experiencia y tiempo. Incluso cuando se utiliza inteligencia artificial como base (IAM), el archivo no sale listo para imprimir.
Hay que:
- Corregir geometrías
- Ajustar espesores
- Separar piezas
- Pensar cómo se va a imprimir
Y eso no se hace en 10 minutos. Muchas veces lleva una o dos horas, o más.

Diseños complejos: cuando el diseño vale más que la impresión
Hay casos donde el diseño es claramente lo más costoso del proceso.
Por ejemplo:
- Figuras
- Personajes
- Personas
- Modelos detallados o artísticos
En estos casos, el diseño puede costar más que la impresión en sí, y es totalmente lógico.
Estamos hablando de algo único, hecho a medida, que no se va a reutilizar miles de veces.
Esto es muy distinto a comprar un archivo en internet. Un archivo puede costar, por ejemplo, $8.000 pesos, pero:
- Lo comprás una vez
- Lo usás todas las veces que quieras
En cambio, un diseño a medida es:
- Una solución específica
- Para un cliente puntual
- Para una situación única
Eso tiene valor y se cobra como tal.
¿Cuándo conviene mandar a diseñar algo?
Conviene mandar a diseñar cuando:
- El proyecto es más complejo de lo que parece
- No tenemos conocimientos de diseño o ingeniería
- Se necesita una solución muy específica
- El error puede generar pérdida de tiempo o material
En estos casos, lo mejor es delegarlo a alguien con experiencia, que sepa cómo resolverlo correctamente desde el inicio.
¿Cuándo conviene hacerlo uno mismo?
Conviene hacerlo uno mismo cuando:
- Es algo simple
- Es un diseño básico
- Sabemos claramente lo que estamos haciendo
- Tenemos margen para equivocarnos y aprender
Aprender a reconocer nuestras propias limitaciones es clave.
Aprender, estudiar y mejorar es parte del proceso, pero no todos los proyectos son ideales para experimentar.
Errores comunes que vemos a diario
En nuestra experiencia en 3DMod recibimos muchos archivos para imprimir que:
- No se pueden imprimir
- Tienen errores de diseño
- Fueron generados por IA sin correcciones
- No contemplan el proceso real de impresión
Hemos recibido desde:
- Maquetas para tesis
- Modelos completos con errores estructurales
- Archivos “listos” que en realidad requieren separarse en partes
Algunas modificaciones son simples, otras no tanto. Pero todas implican tiempo de trabajo, y ese tiempo se cobra. Tener el archivo no significa que el trabajo esté hecho.
El tiempo también es un costo
Uno de los puntos que más cuesta entender es el tiempo. Hemos tenido proyectos, como el diseño de autos completos, que:
- Tardaron 3 o 4 semanas solo en diseño
- Luego recién pasaron a impresión
Para muchos clientes, esperar ese tiempo es demasiado. Y está bien. Pero ese tiempo existe, y debe reflejarse en el precio.
Diseñar no es instantáneo, aunque muchas veces no se vea.
Diseños “simples” que no lo son tanto
Otro caso muy común:
- Sellos
- Cortadores de galletas
- Llaveros
- Medallas
- Anillos
La primera vez que los hicimos, los cobramos muy baratos. Con el tiempo entendimos que, aunque no son difíciles, llevan horas de trabajo.
Son horas que:
- Podrían destinarse a otros proyectos
- O incluso al descanso personal
Y siguen siendo horas de trabajo profesional.
Conclusión: el diseño siempre forma parte del valor
Todo producto que requiere diseño debe incluir el costo del diseño, aunque sea simbólico.
Porque el diseño:
- Es conocimiento
- Es experiencia
- Es tiempo
- Es parte del resultado final
Salvo que el cálculo de precios ya contemple horas de trabajo dentro del valor final, el diseño no debe regalarse.
Valorar el diseño es valorar el trabajo propio y profesionalizar la impresión 3D.


